Devenir salvaje

2019

2. .JPG

I

Preámbulo

La idea de la naturaleza asociada a lo salvajecontinúa divulgándose de múltiples formas. Quienes trabajen y difundan los saberes tradicionales relacionados a la naturaleza y su cuidado estarán en la misma condición. El interés en perpetuar esta idea está ligada al orden capitalista, hegemónico y patriarcal.

Una de las características de la colonialidad contemporánea es la construcción del discurso sobre el conocimiento, y como el, sólo puede ser difundido por “voces científicas y cultas”. El conocimiento es válido si está amparado por la comunidad científica e ilustrada proveniente de occidente. 

Los saberes tradicionales aún se vinculan a lo salvaje, a lo bárbaro, a lo arcaico, en un intento de deslegitimar el conocimiento tradicional y las “voces” que lo transmiten.  Este vínculo tiene un gran poder simbólico, al grado de poner en peligro su subsistencia. 

Reconocer y revindicar el conocimiento desde los saberes colectivos y tradicionales es una apuesta por su preservación, así como un intento de sostener las “voces colectivas” y las “voces singulares” a diferencia de las voces individualistas propiciadas por el capitalismo.

 

El conocimiento tradicional es sostenido en gran medida por mujeres al difundir y enseñar diversos saberes. Este conocimiento soporta un múltiple desprecio. Primero: por pertenecer a tradiciones arcaicas. Segundo: por estar relacionadas a la convivencia con la naturaleza, lo salvaje. Tercero: porque se trasmiten por voces indígenas y femeninas; y así podríamos continuar enumerando la cadena del desprecio.

Las mujeres y su relación con la procreación, la maternidad, la vida, la tierra y la naturaleza, son vínculos que debemos subvertir cambiando el sentido que le da el orden patriarcal. Romper con la idea del hombre como dueño del saber y la tierra. La supervivencia de la humanidad dependerá de la supervivencia de la mujer y la naturaleza.

Re-producir imágenes y voces que rompan la cadena de exclusión es un intento de cambiar el orden dominante.

4.DSC_0077.JPG
 

II

Acción

La re-producción de imágenes tuvo el inició desde el cultivo de diversas plantas medicinales o curativas. 

Una doble búsqueda origino este proyecto. La primera fue ampliar mi conocimiento en cultivo de plantas, que devino en el cultivo de plantas curativas. La otra búsqueda fue el conocimiento de saberes tradicionales y como resistir a su posible desaparición.

Las voces indígenas y femeninas que sostienen este conocimiento son recuperadas y reproducidas. Las voces indígenas desde la imagen y las voces femeninas desde la palabra.

Una selección de fragmentos de poemas de poetas peruanas, estan reproducidos en este proyecto.

9.JPG

III

Poemas - fragmentos

“En las alturas andinas

el aire es un cuchillo

que nos empezó a templar.” Cecilia Bustamante

 

“No se llevará 

usted

mi voz

porque está esparcida 

en el aire mismo

que usted respira señor grillo.” Gloria Mendoza Borda

 

“al agua y la tierra,

todo vacío como nunca,

como siempre.”

“Vamos, la luz cambia,

el agua y el viento nos esperan creciendo.” Blanca Varela

“Todos los espacios están comprendidos en mi reino” Esther Castañeda

 
10.jpg
 

 

Todos los espacios están comprendidos en mi reino*

2019

amor seco y otros 100dpi 30.jpg

El aprecio y cultivo de plantas tradicionales generó este conjunto de dibujos y fue el punto de partida de la serie e instalación Devenir salvaje.

 
Amor seco 100dpi.jpg
piel papel detalle.jpg
 
cajones.jpg
 
todos los espacios.jpg
piel territorio completa 100dpi 30cm.jpg
 

 

No digas que no sé atrapar el viento

2018

Vista de instalación “No digas que no sé atrapar el viento” en Muntref: Centro de Arte y Naturaleza, Buenos Aires, Argentina.

La idea de lo salvaje adquiere múltiples formas. La colonialidad se evidencia en el lenguaje, desde lo narrativo hasta lo poético. Una narrativa para crear historias abyectas y una poética que la sublima, se convierten en herramientas con un gran poder simbólico. La imagen y el ‘ver’ también están tomados; el cuerpo, el paisaje, la geografía, la naturaleza, se asumen como conceptos positivos aunque en ellos está incrustado lo “exótico” y lo “primitivo”; la idea del salvaje, el “buen salvaje”. 

Me interesan aquellos lugares donde la “civilización” asoma su presencia, irrumpe en el paisaje, lo quiebra, convirtiéndolo en un cuerpo-objeto que obstruye el encuadre de la imagen capturada y que puede percibirse tanto bello como ominoso. 

En este proyecto exploro aquellas intersecciones que nos plantea la colonialidad del ‘ver’. Las geografías liminares, el paisaje y la naturaleza como artificio; lugares donde la inminencia esté presente.

Vista de instalación “No digas que no sé atrapar el viento” en Muntref: Centro de Arte y Naturaleza, Buenos Aires, Argentina.

Vista de instalación “No digas que no sé atrapar el viento” en Muntref: Centro de Arte y Naturaleza, Buenos Aires, Argentina.

También me interesa revelar las voces ocultas o desapercibidas de un pensamiento liberador latinoamericano. Liberar las imágenes, liberar las palabras desde la poética, reconociendo un “nosotros”, hoy, para luego reconocer un ”en nosotros”. Es un camino hacia la resistencia, la persistencia del lenguaje y la imagen. A propósito, Silvia Rivera Cusicanqui nos dice: 

“La descolonización de la mirada consistirá en liberar la visualización de las ataduras del lenguaje, y en reactualizar la memoria de la experiencia como un todo indisoluble, en que se funden los sentidos corporales y mentales. Sería entonces una suerte de memoria del hacer, que como diría Heidegger, es ante todo un habitar.” [1]


[1] Silvia Rivera Cusicanqui. Sociología de la Imagen, Miradas Ch’ixi desde la historia andina. Colección Nociones Comunes; Tinta Limón. Buenos Aires, 2015.

Vista de instalación “No digas que no sé atrapar el viento” en Muntref: Centro de Arte y Naturaleza, Buenos Aires, Argentina.

Vista de instalación “No digas que no sé atrapar el viento” en Muntref: Centro de Arte y Naturaleza, Buenos Aires, Argentina.


Habitaren la imagen y en las palabras, como reconocimiento y cuestionamiento, habitarpara liberar.

En este proyecto estarán presentes las palabras, citando versos de la “poesía indígena” de América, junto con otras voces latinoamericanas. Una poética de la naturaleza reconstruida a través de fragmentos que revelan espacios, tiempos y lugares; y, que cuentan una parte de nuestra historia. 

Nuestros pueblos están expuestos a desaparecer, nos dice Didi Huberman, por ello, “hay que ‘resistirse en la lengua’ y reconstruir sin descanso, las condiciones de una reaparición de los pueblos en el espectáculo de nuestro mundo.” [2]



[2]George Didi-Huberman. Pueblos expuestos, pueblos figurantes, Manantial, Buenos Aires, 2014.

Vista puerta beso 2 100 dpi.jpg


II

Lo poético entrará en fricción y armonía con una naturaleza representada en esculturas y monumentos arquitectónicos del “Ecoparque de Buenos Aires”, junto con dos parques peruanos: el “Parque Mirador Puma Uta” en Puno y el “Parque del Amor” en Lima. 

La idea inquietante de trabajar en un zoológico “convertido” en museo, me trajo imágenes de aquella naturaleza artificial que solemos buscar para construir la idea de bienestar y felicidad; y también, la idea de coleccionar para la recreación. El contacto con la naturaleza, aunque “encerrada”, nos acerca a la utopía de lo natural, junto con la idea de lo salvaje. La transición del zoológico al no-zoológico, nos trae una fricción cuestionadora a nuestros conceptos políticos y ciudadanos. Se ha quebrado el modelo. Ahora toca re-inventar alternativas para acercarnos a la naturaleza desde el conocimiento científico, social y político.

Apropiarse de las representaciones y otorgarles un sentido de re-conocimiento, en el sentido que propone Rivera Cusicanqui: “reintegrar la mirada al cuerpo, y éste al flujo del habitar en el espacio-tiempo, en lo que otrxs llaman historia.”[3]



[3]Sivia Rivera Cusicanqui, 2015.


Vista de instalación “No digas que no sé atrapar el viento” en Muntref: Centro de Arte y Naturaleza, Buenos Aires, Argentina.

Vista de instalación “No digas que no sé atrapar el viento” en Muntref: Centro de Arte y Naturaleza, Buenos Aires, Argentina.

Mesa Nat Geo 2 100dpi.jpg
vista poemas 100dpi .jpg

No digas que no sé atrapar el viento

Instalación de dibujos y textos bordados.

Medidas variables


Poemas - fragmentos

“No digas que no sé atrapar el viento.” Gloria Mendoza Borda

 

“Amo la tierra

porque vengo del seno de la tierra

pero tengo los brazos tendidos al mar.” Magda Portal

 

“¿Dónde está el cóndor?

¿dónde están las aguilas?

Invisibles como los insectos alados

se han perdido en el aire

o entre las cosas ignoradas.” Jose María Arguedas

“y soplará muy fuerte el viento del Oriente.

Pronunciaré tu nombre con tristeza.” Miskitos (Nicaragua)*

En el Sur

donde están los arrecifes de conchas blancas

donde todas las frutas maduran.” Apaches*

 

Sus dientes crujidores ya están mordiendo

la bárbara tristeza.” Quechuas*

 

¿Quién es el qué,

como el tigre,

cabalga en el viento

con cuerpo fantasma?.” Araucanos*

Canción de despedida a los antropólogos.” Araucanos*

*Poesía Popular Andina(PDF). Ediciones: Instituto Andino de Artes Populares del “Convenio Andrés Bello” Casilla 91-84 Sucursal 7, Quito-Ecuador, 1983.